Expresamos nuestra más profunda indignación ante la traición de una iglesia que, lejos de representar el sentir y la identidad del pueblo dominicano, ha optado por adoptar culturas ajenas y abiertamente contrarias a nuestros principios históricos, morales y espirituales. ha dado la espalda a sus feligreses originales y a la comunidad que por generaciones la sostuvo. Esta desconexión con los dominicanos no solo hiere la fe de los dominicanos, sino que evidencia un preocupante desprecio por nuestras tradiciones, nuestra soberanía cultural y el compromiso pastoral local que debe defender. Este 21 de enero del 2026 volvimos a presenciar la masiva invasión de haitianos en la celebración del día de la Altagracia en la basílica de Higüey, donde nuestros enemigos históricos ensuciaron la tradición católica cristiana haciendo bailes de burlas y de vudú, acciones que no representan para nada la fé católica cristiana dominicana y evidenciando que la iglesia católica al igual que la iglesia evangélica entregaron a los haitianos nuestros espacio de manifestación de Fé para que sean sustituidos por la hechicería y la adoración al diablo, la burla, y la sustitución cultural y religiosa. Los haitianos que solo cren en Dios al cruzar hacia Republica Dominicana han adoptado por asistir cada 21 de enero a la basílica de Higüey donde se celebra el día de la virgen de la Altagracia a burlarse de los dominicanos y demostrar que están ganando terreno en su plan macabro de invadir República Dominicana pues cuentan que el apoyo del gobierno traidor y de numerosos sectores de la sociedad dominicana.